miércoles, 25 de octubre de 2017

El jardín




Estaba todo preparado. Había gastado varios años buscando  y comprando todo lo que necesitaba. Pero, por fin iba a conseguir todo lo que siempre quise. Me había casado para mejorar mi vida y mi futuro y era el momento de hacerlo.
Mi primer objetivo era seleccionar las flores y las semillas más adecuadas. Las planté en el lugar más adecuado del jardín y esperar pacientemente a que crecieran. Tenía que simular que su muerte era un hecho fortuito, no quería que nadie pensara que yo lo había asesinado para quedarme con su dinero y pudiera comenzar mi nueva vida en la cárcel.
Ya había llegado la época de la floración y los niveles de polen en el jardín eran más de 100 veces superiores a las normales. Una persona alérgica no podría aguantar 5 minutos sin sufrir un choque anafiláctico que provocara su muerte.
Además, tenía preparada una droga que incrementaría el efecto del polen sobre el corazón y los pulmones. Se trataba de un medicamento que se vende sin receta y del que ningún forense sospecharía en la autopsia.
Era el momento de mi venganza. De tomarme revancha de tantos años de humillaciones y menosprecios y de conseguir, para mi disfrute, lo que había buscado con mi matrimonio.
Nos habíamos citado a las 10 de la mañana en el jardín.  Y cuando escuché pasos acercándose preparé la droga, puse el contenido en una jeringuilla y la guardé el bolsillo derecho.
-No esperaba verte aquí, entre tantas flores. Me extraña que no te importen los problemas de la alergia.
Metí la mano en el bolsillo y agarré con fuerza con la jeringuilla, mientras acariciaba el pulsador.
-Es un problema grave, puede causar la muerte y yo te la voy a causar.
Vi como retrocedía sobre sus tacones, mirándome con miedo.
Saqué la jeringuilla, la levanté con el brazo derecho y me la clavé en la aorta de mi cuello.
Hasta entonces había estado mareado, ahora noté como se me nublaba la vista. Me quedaban pocos segundos de vida. Así que tiré la jeringuilla, saqué el “Medallón del Cambio de Cuerpos” del bolsillo izquierdo de mi camisa y me lancé sobre ella. Mientras aferraba con una mano el medallón, con la otra empuje su cabeza contra mi boca. Era el primer beso que le daba sin amor, pero fue el beso más satisfactorio de mi vida. A pesar del dolor en mi pecho noté inmediatamente como mi alma abandonaba mi cuerpo. Me había transformado en una luz blanquecina que flotaba sobre mi cuerpo. Con los ojos del alma pude ver como se iba formando otra nube sobre la cabeza de mi amada. Hubo unos segundos en el que el tiempo pareció detenerse y de repente sentí una fuerza extraña que me empujaba hacia el cuerpo de mi esposa. Durante este extraño viaje contemplé como la nube que se había formado sobre su cabeza se movía rápidamente hacia mi cuerpo y como se disolvía dentro de él. A mi vez, noté como mi alma entraba en el cuerpo de mi “querida esposa” y se hacía dueño de él. Sentí como me desequilibraba y tuve problemas para mantenerme en pie sobre sus zapatos de tacón. Abrí los ojos y pude ver a mi antiguo cuerpo arrastrándose por el suelo con un brazo en el pecho y con el otro intentando agarrarme. Pocos segundos después moría entre gritos de dolor.
Recogí la jeringuilla y llamé a urgencias. Los médicos solo pudieron certificar su muerte y aclarar que fue un hecho fortuito debido a su alergia. Lo que no conseguían entender es que hacía en el jardín y porque no se marchó cuando comenzó a sentirse mal.
Hoy se cumplen dos años de estos sucesos. Ahora soy la viuda del hombre más rico de la ciudad. Vuelvo a tener 26 años y una vida social plena y satisfactoria. Las envidiosas cuentan de que hay muchos hombres que pretenden casarse conmigo. Pero no me voy a casar hasta que haya disfrutado de la juventud al completo y haya cumplido al menos 40 años y lo haré con un hombre que no sea mayor de 22 años. Porque necesitaré un hombre joven y fuerte que me proteja y que garantice mi futuro de todas las formas posibles.

2 comentarios:

  1. Gracias Ángel. Intentaré colaborar mas frecuentemente, pero los estudios me traen de cabeza

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